Alquilar en Malta: a qué te compromete realmente tu contrato

La Private Residential Leases Act cambió el alquiler en Malta, y buena parte de lo que la gente todavía espera viene de antes de esa norma. Si firmas este año, este es el marco.

Todo contrato debe registrarse

El propietario está obligado a registrar el contrato ante la Housing Authority. No es un trámite al que puedas renunciar a cambio de un mejor precio: un contrato sin registrar no es ejecutable por el propietario, lo que parece favorecerte hasta que necesitas acreditar dónde vives.

Pide el número de registro. Un propietario que lo tenga te lo dará sin problema.

La duración mínima es de un año

Un contrato residencial dura al menos un año. Existen alquileres más cortos, pero son otra categoría con sus propias reglas, y un contrato de doce meses descrito como "flexible" no suele serlo.

Durante ese año:

  • El propietario no puede subir la renta.
  • El propietario no puede resolver el contrato anticipadamente.
  • Tú puedes rescindirlo pasados seis meses, con un mes de preaviso por escrito.

Esa asimetría es deliberada y te favorece. No dejes que se negocie de palabra: es ley, no una cláusula.

La fianza

Un mes es lo normal; dos no es raro en vivienda amueblada. Lo importante es que el importe y las condiciones de devolución consten en el contrato. Haz fotos el día que recibes las llaves, incluso de lo que no se te ocurriría fotografiar: el interior del horno, las juntas, cualquier marca en la pared.

Qué revisar antes de firmar

  • ¿La renta incluye suministros? El agua y la luz en Malta tienen tarifa residencial y no residencial, y a lo largo de un verano con aire acondicionado la diferencia es notable.
  • ¿A nombre de quién están los suministros? Si siguen a nombre del propietario, puedes acabar pagando una tarifa que no puedes reclamar.
  • ¿Hay gastos de comunidad y quién los paga?
  • ¿Cuál es el preaviso pasado el primer año? Debe estar escrito.
  • ¿Las mascotas constan por escrito? Un sí verbal no vale nada cuando la vivienda cambia de dueño.

Lo que todo el mundo se salta

Lee el inventario. Suele ser la última página y es justo el documento sobre el que discutirás al marcharte. Si dice "sofá — buen estado" y el sofá tiene un roto, añade el roto y que ambas partes firmen la corrección antes de firmar nada más.


Esta es una guía general, no asesoramiento jurídico. Si algo del contrato te preocupa, revísalo antes de firmar.